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Infórmate aquí: la Ley de Alcohol y las gradualidades etílicas

15 de January de 2012

La legislación chilena sobre alcohol al volante se endureció de manera significativa, reduciendo los niveles de alcohol en la sangre a partir de los cuales una persona no debería conducir. Aquí explicamos, de forma clara, qué cambió y qué consecuencias tiene manejar habiendo bebido.

Los nuevos límites: bajó la vara

La reforma redujo los niveles de alcohol en la sangre que definen las dos infracciones más graves. En términos simples: hoy se necesita menos alcohol para caer en falta que antes.

EstadoAhoraAntes
Bajo la influencia del alcohol0,3 – 0,79 g/l0,5 – 0,99 g/l
En estado de ebriedad0,8 g/l o más1,0 g/l o más

La consecuencia práctica es directa: cantidades de alcohol que antes no constituían infracción, hoy sí pueden costarte la licencia.

Las sanciones si conduces en estado de ebriedad

Cuando se alcanza el estado de ebriedad (0,8 g/l o más), las sanciones son escalonadas y severas, aunque no causes ningún daño ni lesión:

Y esto es solo por conducir en ese estado, que ya constituye un delito en sí mismo. Si además se provocan lesiones o la muerte de otra persona, las consecuencias penales son mucho mayores.

Por qué el cambio tiene sentido

El alcohol afecta la conducción mucho antes de que la persona se sienta “borracha”: reduce los reflejos, estrecha el campo visual y da una falsa sensación de seguridad. Bajar los límites reconoce esa realidad — el riesgo no empieza en la ebriedad evidente, sino mucho antes.

La única cifra segura es cero

Ante la pregunta de “¿cuánto puedo tomar si voy a manejar?”, la respuesta responsable es sencilla: nada. Ninguna gradualidad es un permiso; son umbrales de sanción, no de seguridad. Si vas a beber, no conduzcas — planifica el regreso con transporte, un conductor designado o quedándote donde estás.

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